Vivimos en una sociedad donde las diferencias de género son evidentes, habituales y constantemente destacadas por las personas. Ya sea de forma directa mediante la discriminación o de forma indirecta, como a través de chistes y bromas. La igualdad teórica en cuanto a derechos y obligaciones de todos los ciudadanos exige que constantemente exista un replanteamiento de los roles enfocados en estas cuestiones de género. Ya que la esencia de la sociedad enmarca una constante situación discriminatoria hacia la mujer. Hoy hablamos sobre el deporte base y las actitudes machistas.
Estas manifestaciones de reglas y roles de cada grupo humano son una construcción socio-cultural. Hasta el punto que lo construido durante tantos años de manera natural, guía y modela la realidad. Dictando el camino que se construye en el presente.
La actividad deportiva, y lamentablemente esto incluye al deporte base, evidencia que la participación de la mujer se encuentra condicionada a la interpretación del hombre con respecto a lo que es (o no) beneficioso para ella. Siempre teniendo en cuenta su condición femenina.
Sin embargo, las cosas están cambiando durante los últimos años, y la participación cada vez mayor de las mujeres en las actividades que anteriormente eran exclusivas de los hombres ha permitido derribar muchos de los muros socioculturales que fueron construidos durante generaciones y que mantenían al género femenino en desventaja frente al masculino.
El programa Suspertu
En su web, este grupo se describe como “la respuesta de la Fundación Proyecto Hombre Navarra a la necesidad de acometer una prevención eficaz en el ámbito de la juventud. Propone para ello un trabajo intensivo con jóvenes en situación de riesgo y con sus familias. Además, en el compromiso de esta entidad con la sociedad, Suspertu colabora con otras entidades y redes con el fin de fortalecer su papel como agentes de prevención.”

El impacto de este tipo de mensajes por parte de formadores en el deporte base es el que puede determinar el futuro en las personalidades de los chicos. Y es por eso que no pueden pasar desapercibidos. El entorno deportivo no deja de ser un espacio educativo e incluso puede serlo aún más que el propio ámbito escolar en algunos sentidos. Por lo que el desarrollo de valores dentro de la práctica resulta determinante.
Exigencia y responsabilidad en el deporte base
Ante estos hechos, los principales responsables siempre serán los clubes, las entidades deportivas, los coordinadores y todos los cuerpos técnicos. Ya que son quienes representan la confianza del lugar donde los chicos serán llevados para practicar el deporte base.
Todos los roles anteriormente mencionados son necesarios para poder identificar, cuestionar y sancionar este tipo de actitudes para conseguir una visión educativa dentro del deporte que incluso supere a las necesidades deportivas tanto individuales como colectivas.

Una de las mejores cosas que tiene el deporte es que puede trascender las barreras del sexo, la raza, la religión y la nacionalidad. Promoviendo la salud y el bienestar mientras mejora la autoestima y promueve la socialización. La participación de las mujeres en el deporte desafía los estereotipos de género y, a su vez, se vuelven una inspiración como modelos a seguir.
Nadie puede asegurar que mediante el entrenamiento se pueda conseguir formar al próximo Lionel Messi, Alexia Putellas o LeBron James. Pero si se puede asegurar que a través de los valores transmitidos de manera correcta se estará colaborando a criticar y denunciar actitudes sexistas. Y, principalmente, a educar con el fin de conseguir un mundo más justo e igualitario.



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