Terrorismo y deporte son dos palabras que se han asociado muchísimas más veces de que las que cualquiera puede imaginarse. Al parecer la exposición que se logra mediante el deporte resultan un caldo de cultivo ideal para este tipo de organizaciones que lo único que buscan es transmitir violencia y sufrimiento. Hoy hablamos sobre el terrorismo en el deporte.

Los eventos deportivos deberían ser de características absolutamente pacíficas y crear entusiasmo tanto dentro de los deportistas como del público. Sin embargo, muchas veces lo que debería haber sido una fiesta se vio empañado por lamentables atentados terroristas.

La masacre de Múnich

El cuatro se septiembre de 1972, mientras se disputaban los Juegos Olímpicos de Múnich y después de un paseo nocturno, varios atletas israelíes regresaron a la Villa Olímpica durante la madrugada. Comenzaba una noche de terrorismo en el deporte.

ETA y el BernabéuUn rato más tarde, mientras dormían, casi a las 5 de la mañana, 8 terroristas palestinos de la conocida agrupación Septiembre Negro, ingresaron disfrazados con ropa deportiva y armas escondidas en sus mochilas.

El entrenador Weinberg escuchó un ruido extraño mientras intentaban abrir la puerta de su habitación, pero se abalanzó gritando sobre ella para evitar la entrada. Entre los gritos, los intentos de apertura en las puertas de varias habitaciones y el pánico generalizado por algunos disparos, nueve atletas lograron escapar y otros 8 se ocultaron.

Weinberg fue asesinado después de defenderse como pudo. Y en total los palestinos retuvieron a nueve rehenes del equipo israelí: David Berger, Ze’ev Friedman, Joseph Guttfreund, Eliezer Halfin, André Spitzer, Amiztur Shapira, Kehat Shorr, Mark Slavin y Yakov Springer.

El comando terrorista exigía la liberación de 234 prisioneros alojados en cárceles israelíes, y tras largas negociaciones (que se llevaron a cabo en el aeropuerto de Fürstenfeldbruck) los nueve atletas fueron asesinados, mientras que los ocho miembros del comando fueron abatidos por la policía alemana.

La explosión de Atlanta

El 27 de julio de 1996 mientras se disputaban los Juegos Olímpicos de Atlanta, se produjo una explosión en pleno parque olímpico.

Aquella detonación fue rápidamente asociada al terrorismo en el deporte y acabó con la muerte de un espectador. Además, se le atribuye una muerte indirecta, ya que un fotógrafo turco sufrió un infarto cuando estalló la bomba, y otras 111 personas resultaron heridas.

El terrorismo en el deporte, atentados en eventos deportivos

El ataque que se llevó a cabo por un terrorista estadounidense de ultraderecha llamado Eric Robert Rudolph. El plan de este asesino era dar por terminados los juegos. Y por eso durante los días siguientes a aquel 27 de julio realizó 3 atentados más en la región.

ETA y el Bernabéu

Atentado contra el autobús de TogoLa organización terrorista ETA (Euskadi Ta Askatasuna) fue una secta nacionalista vasca que se autoproclamaba independentista, abertzale, socialista y revolucionaria. ETA cometió uno de los atentados más recordados de estos tiempos. En las proximidades del Santiago Bernabéu, unas horas antes del clásico del 1 de mayo del 2002 frente al Barcelona. Aquel partido se encontraba prácticamente en el centro de le escena mundial ya que determinaría cuál de los dos equipos alcanzaría la final de la UEFA Champions League.

Un rato antes del partido, dos coches bomba estallaron en menos de media hora. El primero de ellos se encontraba a metros de la Torre Europa, donde ya se vivía el ambiente habitual previo a un duelo de este nivel.

Si bien no se debieron lamentar víctimas mortales, el choque quedó marcado para siempre como aquel en el que se vivió un horrible momento con la intromisión del terrorismo en el deporte. Hasta el propio Felipe VI, por entonces príncipe, decidió acudir al estadio en representación de la Casa Real para mostrar su apoyo.

Atentado contra el autobús de Togo

Durante la Copa África del 2010, el autobús de la selección de fútbol de Togo fue atacado por rebeldes. Serge Akakpo, defensa del FC Vaslui, fue gravemente herido, al igual que el portero suplente Kodjovi Obilalé.

La explosión de Atlanta

Además, el vicepresidente de la Federación Togolesa de fútbol, Gabriel Ameyi, un periodista, dos médicos y otras cuatro personas resultaron heridas.

El total del ataque duró aproximadamente una hora. Eran diez coches los que acompañaban custodiando al autobús de Togo y respondieron a los disparos, pero ya era tarde. El terrorismo en el deporte había vuelto a decir “presente” y el ataque dejó un total de tres muertos y otros siete heridos graves.