La ciencia no miente, hacer deporte mejora y alarga la vida. Partiendo de esta premisa, es interesante desarrollar el porqué de esta afirmación con tan poco lugar a la discusión.
La Organización Mundial de la Salud se ha expresado infinidad de veces acerca de todos los problemas que trae consigo el sedentarismo, y ha llevado adelante políticas que favorezcan la difusión de lo saludable que resulta para las personas la práctica habitual de deporte.

Por otro lado, el deporte no solo ofrece beneficios para la salud física, sino también para la mental. La liberación de endorfinas al realizar ejercicio físico favorece la sensación de bienestar, alivia el estrés, mejora el sueño e incrementa la autoestima, combatiendo las tan modernas crisis de ansiedad y depresión.
Sedentarismo y falta de deporte

Este poco ejercicio físico tiene la característica de deberse al predominio de actividades como mirar la televisión, trabajar frente a un ordenador o leer. L o cual no requiere un gasto de energía, y es cada vez más habitual en las ciudades modernas donde se tiende a evitar el esfuerzo físico, priorizando actividades intelectuales. Si hacer deporte mejora y alarga la vida, el sedentarismo actúa de la manera absolutamente contraria.
La salud mental

El sobrepeso, la obesidad, los problemas de sueño o la diabetes son los factores más observados y más visibles. Pero también se aprecian otras cuestiones que son pocas veces tenidas en cuenta como la posibilidad de sufrir un infarto, elevación del colesterol y hasta el cáncer.
Pero, además, se observa una notable mejora el rendimiento cognitivo. Y varios estudios han hallado una asociación entre el nivel de actividad física y diversos desenlaces positivos a lo largo de la vida. Sobre todo cuando se tiene en cuenta a la tercera edad.
Nunca dejar de practicar deporte
Para esto es muy necesario volver al deporte como parte de un estilo de vida. Una vez que se incluye dentro de una rutina diaria y que adquiere un rol protagonista dentro de la vida de las personas ya no será ni siquiera considerado como un esfuerzo. De hecho, una vez incorporado, las personas comienzan a sentirse de mala manera cuando sucede que un día no han podido ocupar un hueco haciendo deporte.
Por ejemplo, adquirir la costumbre de caminar será un beneficio espectacular para continuarlo durante la tercera edad. Y si a eso le añadimos un mínimo trabajo de fuerza para mejorar la resistencia y la tonificación muscular hará mucho más sencillo evitar lesiones. Tanto de tipo óseas como articulares.
Hacer deporte mejora y alarga la vida: comenzar el día al aire libre

El aire fresco también ayudará a que comiences el día con más energía. Y ya debería haberte quedado claro lo importante que resulta a nivel mental la actividad física.

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